En la apicultura moderna se utilizan tratamientos específicos para proteger a las colmenas de enfermedades y parásitos que pueden ser muy dañinos.
Ya hemos hablado otras veces de la Varroa destructor: un ácaro que se alimenta de las abejas y es transmisor virus. Es una de las amenazas más graves.

Para aplicar los tratamientos, los apicultores tenemos la obligación de contar con un veterinario que nos recete los medicamentos.
Estos tratamientos tienen una época de aplicación regulada y unos periodos de seguridad que debemos cumplir para que NUNCA estén en contacto con la miel.
Los periodos de seguridad para tratamientos de Varroa son cruciales y se aplican después de la cosecha de miel (finales de verano/otoño) y/o en invierno (sin cría), para evitar residuos en la miel y maximizar la eficacia, tratando a la varroa sobre las abejas adultas; la aplicación debe hacerse siguiendo las instrucciones del producto, alternando principios activos para prevenir resistencias y considerar métodos biotecnológicos (como el enjaulado de reina o eliminación de cría) para mejorar la estrategia integral.
Todo este proceso se registra en el libro de explotación, que está a disposición de las autoridades competentes en esta materia.

