Las abejas no producen anticuerpos ni tienen un sistema inmune adaptativo como los vertebrados.
Al pertenecer a los invertebrados, tienen todos como característica, poseer un sistema inmune innato que consta de tres tipos de barreras: física, celular y humoral.
Física es su exoesqueleto, hecho de quitina. Sirve de caparazón protector.
Celular; las células que forman las membranas del tracto intestinal y respiratorio forman otra barrera. Pero también tienen las células que forman la «sangre» (hemolinfa) de las abejas. Este conjunto de células se llama hemocitos, las cuales, son de al menos tres tipos: prohemocitos (células madre, que pueden diferenciarse en cualquier otro tipo); granulocitos (que contienen gránulos que vierten en el cuerpo invasor para hacerle más inhóspita su estancia); plasmatocitos (pueden fagocitar o comer pequeños patógenos como bacterias y hongos. También pueden trabajar en masa para rodear un cuerpo extraño más grande y aislarle).

Humoral. Si fallanas dos barreras anteriores, tienen un conjunto de proteínas y productos químicos para defenderse de las infecciones y enfermedades. La fenoloxidasa es la enzima más importante para esta función. Convierte los aminoácidos de los alimentos en otras sustancias que matan a los patógenos.
Una vez aniquilados, los fragmentos se eliminan a través de los tubos de Malpighi (elementos de depuración, similar a los riñones) que ayudan a limpiar la hemolinfa y excretarlos a través del recto.

